Una parte de ti se adhiere a las personas que comparten tu vida, tus amigos, conocidos...
Una parte de ti que compartes subconscientemente y que se llevan con ellos cuando se van.
Y siempre se van, bueno casi siempre, irremediablemente los amigos de toda la vida son un animal exótico difícil de encontrar, un insecto de llamativos colores que cualquier entomólogo desearía encontrar y capturar como si de un Pókemon mítico se tratase.
Los tiempos cambian, las personas también, y tú aunque no te des cuenta, por supuesto, también. Te transformas, maduras, creces, o simplemente te vuelves más huraño por el transcurso del tiempo y las decepciones de la vida, no podemos pensar que todo nos va a dañar, que nada es bueno y que la posibilidad de guardar esperanza es un concepto irrisorio, pero de ninguna manera debemos avanzar sin aprender de los errores, fracasos o puñaladas vividas.
¿ Hay un término medio entre la prudencia y el ataque masivo e indiscriminado como defensa ?
Claro, pero como cualquier punto de nuestra existencia, no es fácil de hallar.
Las cosas hay que ganarlas, un premio merecido y ganado con esfuerzo es una victoria distinta, te llena y te sientes pleno y agradecido, una comida elaborada con amor, con tiempo y paciencia tiene un sabor especial.
Pero en general, parece que algo se empeña en que las cosas habituales, cotidianas, cuesten más de lo normal, o lo que debieran.
¿ Por qué unos lo tienen tan fácil y otros no consiguen ni una décima parte de lo que se han ganado con su sudor?
Esto es absurdo, obvio, es real.
La realidad es absurda, sus piezas no casan correctamente, jamás.
Quizás eso es lo divertido de vivir, de ser real.
No sabes lo que puedes esperar, y no tiene por qué ser algo lógico.
Todo es un juego con una dificultad elegida al azar, en cada momento y a cada individuo, no puedes sino más que caminar y enfrentar lo que venga, eso nos hace ser personas, ser humanos.
Alguien que siempre lo ha tenido todo, en mi opinión, ¿ Podríamos afirmar que es menos humano que el resto?
No ha tenido que ganarse el pan, que llorar, que esforzarse por llegar a una mísera meta que de nada sirva al final, y eso es lo que nos da experiencia, lo que llena nuestro cerebro de estrategias, historias, sueños.
Sin todo eso, sólo son muñecos a los que visten y peinan, compran un coche, la casita de Barbie, el lote completo vamos.
Un Sim que juega a vivir con las necesidades llenas con los trucos activados, para esos la muerte, o un empujón al hoyo de los suburbios en la clase obrera, que es lo mismo.
Vergonzoso, esto es así, tenemos el poder en nuestras manos, todos estamos perfectamente cualificados para discernir lo justo y lo correcto, tenemos la oportunidad, el derecho, el deber de luchar, de alzarnos por algo mejor.
El ser humano siempre ha evolucionado, se ha adaptado, y ha peleado sin miramientos por lo que es suyo.
¿Entonces qué nos ha pasado?
Hemos dejado que una serie de normas sociales ridículas impuestas por unos pocos que ordenan y controlan a miles de millones, nos sujeten, nos hagan pensar que no podemos hacer nada, que no podemos sino esperar algo mejor, o aguantar mientras nos cae la mierda encima.
Somos animales, pero nuestro instinto de supervivencia ha quedado en el olvido, como poco a poco quedan los restos de nuestros derechos enterrados en el fango de la burocracia y el capitalismo,
Hemos dejado que sin más nos roben, y nos ahoguen contra el muro de la represión, pero aún podemos levantarnos, reclamar lo que es nuestro, defender al resto y unirnos contra un mal común.
Una brizna de hierba asoma en un campo seco y muerto, un campo de desolación, abandonado y podrido, podrido como esta sociedad y la gente que la habita.
Pero esa brizna también forma parte de ese conglomerado, y si una puede levantarse, muchas más lo harán.
Corred, amad, llorad, gritad y luchad por lo que creéis que es bueno, si vuestra lucha es justa no estaréis solos, no olvidéis que cada uno escoge y anda su propio camino y nadie puede impediros eso.